COLOR Y RANGO SOCIAL


Es claro que en un país gobernado por los blancos, las familias que se cree tienen menos porción de sangre negra o mulata, son naturalmente las más honradas. En España es una especie de título de nobleza el no descender ni de judíos ni de moros; en América la piel, más o menos blanca, decide del rango que ocupa el hombre en la sociedad. Un blanco, aunque monte descalzo a caballo, se imagina ser de la nobleza del país. El color constituye hasta cierta igualdad entre unos hombres, que allí, como en todas partes donde la civilización está poco adelantada, o que retrocede, se complacen en apurar las más pequeñas prerrogativas de raza y origen. Cuando un cualquiera del pueblo tiene algún altercado con uno de los señores de título del país, suele muy comúnmente decir el primero : ¿es que cree usted ser más blanco que yo? Expresión que caracteriza perfectamente el estado y origen de la aristocracia actual. Hay pues un gran interés de vanidad y aprecio público en valuar exactamente las fracciones de sangre europea que han cabido a cada cual de las diversas castas. Según los principios sancionados por el uso, están adoptadas las siguientes proporciones :

Castas    
Cuarterones 1/4 de negro 3/4 blanco
Quinterones 1/8 negro 7/8 blanco
Zambos 3/4 negro 1/4 blanco
Zambos prietos 7/8 negro 1/8 blanco




Sucede frecuentemente que algunas familias en quienes se sospecha mezcla de sangre, piden a la audiencia una declaración de que pertenecen a los blancos. Estas declaraciones no siempre van conformes con lo que dicen los sentidos. Se ven mulatos bien morenos, que han tenido la maña de blanquearse. Cuando el color de la piel es demasiado opuesto a la declaración judicial que se solicita, el demandante se contenta con una expresión algo problemática : concibiéndose la sentencia entonces así : que se tenga por blanco.

Alejandro de Humboldt. Ensayo Político sobre el Reino ¿le la Nueva España (1822).